Seguramente me han escuchado más de una vez decir que la casualidad no es una categoría política en la historia. Los hechos de hoy no hacen más que confirmar esta idea.
Estamos recordando cuando se asesinó un 9 de junio en los basurales de José León Suárez a militantes, dirigentes sindicales. Y unos días después, el 12 de junio, el fusilamiento de Juan José Valle y otros oficiales del ejército. Es increíble, 69 años después.
Sin embargo se ha instalado la grieta como si fuera un fenómeno que apareció el 25 de mayo de 2003 con Néstor Kirchner… Bueno, no. En este país fusilaban gente por ser peronista. El próximo lunes además se conmemoran los 70 años de cuando bombardearon la Plaza de Mayo. Un día hábil. No era una manifestación peronista, había argentinos que transitaban allí como un día más.
En algún momento vamos a tener que discutir en serio la historia argentina para que no nos sigan dividiendo inútilmente a los argentinos. Porque aún aquel que se siente antiperonista, finalmente termina perjudicado con procesos económicos que destruyen el presente y el futuro.
Cuando se produce el golpe en el 55 y se derroca a Perón, lo que se quiere es terminar con un modelo de distribución del ingreso que no era aceptado por los poderes hegemónicos económicos. Tan simple como eso.
Hoy miraba la tapa de Clarin que decía “un sicario intentó matar a Uribe”. Y me fui a la tapa del 2 de septiembre: “un brasilero gatilló en la cara de Cristina”. Un brasilero que pasaba por ahí…. Y no olvidemos “la bala que no salió y el fallo que sí saldrá”.
Los mentores de esta sentencia son ellos. Pero es siempre el de arriba el que decide. Por eso estoy sentada acá. Soy una fusilada que vive.
Ahora, bastó que hace una semana anunciáramos la candidatura para que se desataran los demonios. Porque este modelo tiene fecha de vencimiento. Y hoy en día ya no son necesarios los golpes de Estado, ni instrumentar a las fuerzas armadas en el Partido Militar. Ahora es el Partido Judicial.
Lo que están preparando es cómo desarticular la organización popular y política que se va a producir, porque la historia demuestra que más allá de las proscripción es que el pueblo se termina organizando en defensa propia.
El pueblo siempre regresa. Tal vez con distintos nombres o forma, pero siempre hay un modo de organización popular y esta es nuestra obligación como militantes, pase lo que pase.
Por eso creo que no es casualidad el hecho de estar acá. Nosotros no somos como esa derecha mafiosa que se profuga tres años y cuando vuelven al país, después de haber organizado mesas judiciales para perseguir y encarcelar empresarios, militantes y dirigentes, se profugan a Uruguay, vuelven y los sobreseen.
Los peronistas estamos acá y vamos a seguir estando acá, le guste a quien le guste.
¿Creen que van a solucionar esto metiéndome presa? Dale, meteme presa. ¿Y que van a hacer? ¿La gente va a ganar más plata? ¿Le van a subir el salario a los argentinos? ¿Van a financiar las escuelas y los hospitales? ¿Van a pagar la deuda con el FMI y con los bonistas?
Mientras caminen por la calle libres de polvo y paja los que hicieron mega canjes, endeudaron al país con el FMI y lo siguen endeudando, los de las autopistas, el correo, sigan en libertad, créanme que estar presa es un significado de dignidad. Lo siento de esta manera.
El peronismo debe estar atento. Escuchar lo que está pasando. Porque esto va a terminar también en una gran crisis. No hay posibilidad de final feliz para esto.
Necesitamos mucha militancia, mucho trabajo, mucha organización y solidaridad.
Acá, en la puerta del PJ, como una militante peronista, les digo volvamos a ser militantes políticos que eso siempre nos hizo grande y nos permitió construir grandes historias.
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