Seguir a Jesús no es fácil, pero el Espíritu Santo nos recuerda que Jesús nos ama y nos salva. Él nos hace hijos de Dios y nos mantiene como discípulos. Como dijo Pedro: "¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna". Esta es la prueba de un discípulo: confiar en la Palabra de Jesús, aun cuando sea difícil. Confiemos en el Espíritu Santo para seguir a Jesús.
Oh Espíritu Santo, dame la fe que es verdadera y duradera. Que me ayude a creer en lo que es bueno y justo. Que me guíe a través de los tiempos difíciles. Amén.

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