Noé fue un ejemplo de obediencia a Dios. Vivió rectamente a pesar de la corrupción a su alrededor. ¿Seguiremos su ejemplo? ¿Elegiremos agradar a Dios antes que a otros o a nosotros mismos? Busquemos la gracia de Dios como Noé, y vivamos de acuerdo a Su voluntad.
Oh Señor, que mi conducta sea una fuente de alegría para Ti y no de tristeza. Que siempre pueda servirte de acuerdo a lo que Tú deseas y esperas de mí. Que busque y encuentre, como Noé, la gracia ante Tus ojos a través de mi obediencia y disciplina contigo y con Tu Palabra. Amén.

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