La historia de David y Goliat nos recuerda que Dios está interesado en estar con nosotros. Él interrumpió el sistema y envió a su Hijo para vencer todos los obstáculos, incluso el pecado y la muerte. Jesús es el mayor milagro, el que nos permite estar con Él. ¡Alabemos a Dios por su amor y misericordia!
Oh Señor Jesús, Hijo del Dios viviente, te pido que te quedes conmigo. Estoy aquí, necesitando tu presencia. Te pido que me acompañes en mi vida. Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario